Grito en tu Silencio

 


8/01/2025

(Verso 1)
Es cuando decides permanecer callada
que dentro de mí hay un grito de desesperación.
Una ola revuelca todo mi interior,
tratando de entenderte para no morir.

(Verso 2)
Es cuando solo me miras fijamente,
reflejando en tus ojos estoy yo.
Una ira y dolor es lo que me transmites,
que mi alma grita, desesperado estoy.

(Coro)
Es más fácil odiar al que miro en el espejo,
cuestionar y vencerme para no pelear más.
Es más fácil quebrar el espejo
que mantenerme de pie, para luchar un día más.

(Verso 3)
Las palabras ahogan, se quedan en el aire,
cada silencio pesa como un mar en tempestad.
Busco respuestas en tu mirada,
pero solo encuentro sombras de la oscuridad.

(Verso 4)
El eco de mis dudas retumba en mi mente,
deseando romper este ciclo sin fin.
Mientras el tiempo avanza, me siento ausente,
perdiéndome en el laberinto de un gris sin fin.

(Coro)
Es más fácil odiar al que miro en el espejo,
cuestionar y vencerme para no pelear más.
Es más fácil quebrar el espejo
que mantenerme de pie, para luchar un día más.

(Puente)
Y aunque el dolor me quiera atrapar,
hay un fuego interno que no se apagará.
Con cada batalla, vuelvo a renacer,
gritando en el silencio, ¡no me voy a rendir!

(Coro)
Es más fácil odiar al que miro en el espejo,
cuestionar y vencerme para no pelear más.
Es más fácil quebrar el espejo
que mantenerme de pie, para luchar un día más.

(Outro)
Así en el silencio, mi voz se alza,
rompiendo las cadenas que me quieren atrapar.
Con cada susurro, el miedo se desvanece,
y en la lucha por vivir, mi alma florecerá.
Grito en tu silencio, pero no me rendiré,
pues en cada latido, un nuevo amanecer.

DE VERDAD ES ASI?

DE VERDAD ES ASÍ?

¿Crees que ser frío y calculador te hace mejor? A mis ojos, los calculadores no son más que cobardes disfrazados de estrategas, ocultándose tras una armadura para evitar cualquier herida. Pero, ¿de qué sirve vivir blindado si nunca sientes el filo de la vida?

Prefiero desnudarme ante el mundo, sin máscaras ni filtros. Cuando no hay secretos que ocultar, ¿qué pueden usar para herirme? En mi vulnerabilidad encuentro mi fortaleza; el que no teme mostrar su esencia es invencible.

He encontrado muchos que disfrutan atormentándome por asuntos que ni les incumben. Se llenan la boca con palabras como "lealtad" y "fidelidad," pero sus actos las vacían de significado. ¿Entienden siquiera la profundidad de esas palabras o solo las usan como adornos para su ego?

Me rodeo de quienes ansían la atención como si fuera aire. No comprendo su obsesiva necesidad de brillar en el centro del escenario. Dicen que para avanzar debes rodearte de gente “exitosa,” pero ser un peldaño en su escalera no me interesa. Es irónico: esos “exitós” que tanto admiran dependen de los aplausos ajenos porque, en realidad, no tienen nada propio que ofrecer.

Antes de escribir estas líneas, me miré al espejo. Lo que vi no era un reflejo perfecto: soy mediocre, hipócrita, falso… para quienes no me importan. Pero quienes tienen mi amistad saben que es incondicional, que seré el primero en estar cuando me necesiten. En eso destaco, aunque no por orgullo. Prefiero ser el segundo, el tercero o incluso el último. Desde las sombras, observo, anticipo, comprendo. Es un lugar donde las oportunidades florecen sin ser cegado por los reflectores.

Y aquí estoy, en un lugar que muchos que se autodenominan “primero” sueñan alcanzar. Lo logré con acciones simples, con pasos firmes. Por eso sigo viviendo con los ojos abiertos, sin permitir que el deslumbramiento me vuelva ciego.

¿Sé qué quieren oír? Tal vez. Podría decir que soy un manipulador, pero no es completamente mi culpa. La gente parece desearlo. Les entrego respuestas superficiales, fáciles de refutar, mientras en silencio los observo desnudarse a sí mismos.

El 99% de quienes se alejaron de mí aseguraron que me arrepentiría. Putos locos egocéntricos. En verdad, doy gracias por su partida. Eran lastres, no aliados. Extraño más a mi perro cuando lo dejo solo que a esas personas que no aportaron nada.

Personas que se inmiscuyeron donde no eran llamadas, que se deleitaban en crear caos. ¿Podrán decirme, con sinceridad, una sola cosa que hayan hecho por mí? Y no me vengan con que “te escuché,” porque yo también escucho, pero además presto atención. ¿Qué han hecho por mí realmente?

Lo sé: nada. En cambio, yo podría llenar listas enteras de momentos en los que estuve ahí para ellos. Porque, para mí, la lealtad es sagrada.

Gracias a esas lecciones, he aprendido a ser franco, incluso cuando la verdad incomoda. He sido capaz de hablar con amigas con total sinceridad, de pedir sin rodeos cosas tan complicadas como sexo sin compromiso, pero también de comportarme como un caballero cuando corresponde. Me adapto a cada persona, no por hipocresía, sino para evitar conflictos innecesarios. ¡Seamos honestos! Todos claman amar la sinceridad, pero es lo que más les hiere al escucharla. Y sí, el concepto de sinceridad para muchos es que les digas lo maravillosos que son, que iluminaron tu vida. ¡Que se vayan al diablo! Son tan cobardes como hipócritas.

Viviré como siempre, con los ojos bien abiertos y el corazón expuesto, porque esa es mi manera de ser libre.

La fallas de otros es mejor que las mias

Las personas se han convertido en verdugos, ávidos de sangre. Como cuervos sobre un campo de batalla, revolotean buscando el menor rastro de debilidad para devorarlo. No hay espacio para la compasión, solo para el juicio implacable. Nos deleitamos en desgarrar a los demás, como si sus fallas fueran trofeos que exhibir. Pero olvidamos que todos somos criaturas frágiles, con grietas que atraviesan nuestra alma. Antes de apuntar con el dedo, deberíamos mirar al espejo y enfrentar el abismo que nos habita.

Nos someten a pruebas, no con la intención de comprendernos, sino de quebrarnos. Si dudas de alguien, simplemente apártate. No busques condicionar ni someter a nadie a tus expectativas, porque también eres un ser imperfecto, propenso a tropezar en el momento menos esperado. ¿Y si fueras tú quien se equivoca? ¿Quién te salvaría del abismo que has cavado para otros?

“Tus ideas son locas”, dicen. Pero, ¿y sus acciones? Como todo ser humano, estoy hecho de luces y sombras. Caigo y me levanto, aunque el peso de mis errores me aplaste como una losa que nunca termina de ceder. He demostrado ser único, estar presente cuando se me necesita, pero la recompensa por mi lealtad ha sido, demasiadas veces, la soledad.

¿Y ustedes? ¿Han estado ahí?

Pongan a prueba su lealtad antes de atreverse a juzgarme. Mi mundo social es un oasis pequeño en un desierto de hipocresía. Prefiero rodearme de personas sinceras, sin doble moral, que hablen con la claridad de un arroyo cristalino. No todas son así; muchas, demasiadas, han mostrado rostros disfrazados.

Los amigos verdaderos son escasos, como las estrellas en una noche cubierta de nubes. Detesto a quienes se niegan a reconocer sus errores, como si la verdad pudiera ser enterrada bajo su indiferencia. La vida es sencilla: si deseas mi amistad, la tendrás. Si dudas de mí, aléjate. Pero hazlo en silencio, sin pregonar tus dudas, porque al hacerlo me harás un favor: me ayudarás a limpiar mi entorno, a despejar mi camino de la basura que me recuerda la fragilidad de esta existencia.

Si esperas que nunca te falle, estás destinado a la desilusión. Todos llevamos defectos y virtudes en nuestras alforjas. Si alguna vez me fallo a mí mismo, ¿por qué deberías esperar que no te falle a ti? La lealtad es un puente frágil en un mundo donde la traición es la moneda corriente.

Así es la vida: cruda, hermosa, impredecible. Y así soy yo: imperfecto, leal, humano.

LA IMPORTANCIA DE CONFIAR ENTRE CIERTAS MENTIRAS VERDADERAS


Por siglos, los seres humanos han anhelado alcanzar el don de la sabiduría, esa chispa divina capaz de iluminar las preguntas más oscuras. Algunos la llaman Dios, Buda o Alá, mientras otros la buscan en pactos con lo desconocido, en los rincones sombríos de la existencia. Sin embargo, lo que está por leerse no es más que un ejercicio de reflexión, un pasatiempo para la mente.

En los anales de la historia, han surgido figuras veneradas, consideradas portadoras de dones extraordinarios. Nostradamus, Rasputín, Sara, Débora y Miriam son nombres que resuenan en la memoria colectiva. Desde la India emergen Buda, el Dalai Lama y Bahadur Bomjan, irradiando un aura de sabiduría. Incluso hay quienes caminan en la cuerda floja entre el bien y el mal, como Johann Georg Faust, Giuseppe Tartini o Niccolò Paganini. No podría omitirse a la Santa Muerte, una figura tan venerada como temida, cuyas devociones atraviesan fronteras culturales.

Asimismo, existen grupos que se atribuyen conocimientos superiores y secretos celosamente guardados. Entre las logias destacan los masones, con su enigmática presencia mundial, particularmente en sus ramas Yorkina y Escocesa en México. Dentro de las sectas, nombres como Rajneesh, La Familia Manson y los Davidianos evocan relatos de poder y tragedia, un reflejo de las profundidades humanas.

Pero antes de juzgar, ¿cómo comprender? La lectura de la Biblia y su interpretación son un ejercicio de introspección, una herramienta para discernir cómo lo oscuro a menudo se disfraza de luz.

Permíteme compartir una pincelada de mi experiencia personal. Creí entender el mundo en el que crecí, pero descubrí que bajo su superficie se esconden corrientes insospechadas. Tropecé con una logia que amalgama lo pagano, lo satánico, lo wiccano y lo católico en un sistema de reglas destinado a evitar el mal. No cualquiera entra en su círculo: ellos te eligen, como una brisa que acaricia solo a quienes están listos para sentirla.

Tal vez hayas leído mis publicaciones en redes sociales, esas invitaciones que parecen un simple juego de palabras. Son llaves para abrir puertas, pistas para explorar la confianza oculta entre las mentiras disfrazadas de verdad. Lo revelo aquí, no por vanidad, sino porque nuevas tácticas han surgido y mi intención es compartir lo aprendido. Algunos sospecharán que esto es sólo curiosidad.

No busco dinero, solo confianza. Curiosamente, la desconfianza revela a quienes no tienen nada que aportar; esos se descartan solos, como hojas secas arrastradas por el viento. En esencia, el arte está en leer entre líneas, en resistir el impulso de emitir juicios apresurados sin conocer la verdad.

Al final, espero que estas palabras hayan despertado en ti una chispa de reflexión sobre la confianza y el engaño. A veces, es mejor ser considerado un ingenuo entre los sabios que creer una mentira y convertirse en el objeto de su burla. La discreción es un tesoro que pocos valoran.

Pero dime, ¿qué pensarías si te revelara toda mi vida? Si me uniera a este juego de confesarlo todo, ¿qué decidirías creer? ¿Cuánto de lo que escribo es verdad y cuánto una ficción cuidadosamente hilada? Reflexiona, cuestiona, desentraña el velo que cubre las palabras.

¡Gracias por leer y reflexionar!

El Hoy Muró Ayer


El Inicio de Todo
Hoy, 27 de noviembre de 2023, exactamente a las 20:38 horas, comienzo este relato. Un instante que se convierte en el umbral entre la ficción y la realidad, una línea que en mi vida se ha desdibujado tanto que ya no logro discernir una de la otra. Vivo en un tiempo donde el futuro parece un espejismo, un eco sin forma, porque nosotros, en nuestra indiferencia, hemos asesinado al presente con las manos ensangrentadas del ayer.

Es curioso cómo hemos moldeado la inteligencia humana hasta crear una paradoja. Hoy, la realidad nos permite ser pájaro por la mañana y perro por la noche, una distorsión que antaño habría pertenecido solo a la imaginación de un guionista de televisión. Mutantes, nos llamamos, no porque poseamos superpoderes, sino porque decretamos que podemos serlo. Somos las criaturas de un mundo que ya no necesita justificaciones.

El Vuelo de la Mente
A medida que avance este relato, compartiré retazos de mi vida, pero por ahora, permítame que mi mente despliegue sus alas. Hoy habitamos un mundo donde la idea de complementariedad entre hombres y mujeres se encuentra en crisis. Las mujeres se creen todopoderosas; los hombres, sombras que se resignan a caminar a la zaga. Pero, antes de enjuiciar este nuevo equilibrio, volvamos a los orígenes, donde todo comenzó.

Eva y Lilith: Historias que Trascienden
En los albores de la humanidad, en el primer registro de la rebeldía femenina, se encuentra Lilith. Creada del mismo polvo que Adán, reclamó igualdad. Pero al ser obligada a someterse, huyó del Edén, buscando refugio en los brazos del antagonista divino. Luego, Eva emergió de una costilla, creada para acompañar, para ser complemento. Estas historias nos revelan más de la naturaleza humana que cualquier tratado moderno.

Y así, llegamos aquí. ¿Cómo seguimos replicando viejas historias? ¿Cómo convertimos en rivalidad lo que debería ser colaboración? Este libro, El Hoy Muró Ayer, busca responder esas preguntas, mientras reflexionamos sobre el papel de la mujer en la religión, en la historia, y en el mundo que estamos construyendo.

El Arte de Reírse de Uno Mismo
El protagonista de este libro —un eterno aprendiz de la vida— reflexiona sobre frases cotidianas que lo hacen sonreír, como "he caído, pero me he levantado". Aunque destinada a transmitir resiliencia, a él le parece más divertida que profunda, comparándola con un niño que se tropieza, se levanta y sigue adelante. Y qué decir de "en lo que tú vas, yo ya fui y vine". ¡Qué absurda—piensa—, si ya fuiste, ¿por qué regresar?

A través del humor, el libro invita a encontrar significados propios en las palabras y a no tomarse la vida demasiado en serio. Porque en este viaje, reírse de uno mismo es tan esencial como respirar.

Cicatrices y Recuerdos
En mi rodilla derecha hay una cicatriz. Es un recuerdo del día en que, jugando al fútbol en la calle, tropecé con una piedra sobresaliente del pavimento. Fue un corte profundo que requirió puntadas y el cariño de una madre asustada. En mi infancia, presumía de ella, pero con el tiempo entendí que no era un trofeo, sino un recordatorio de nuestra fragilidad. Las cicatrices, como las lecciones de la vida, no son para alardear; son para recordar y aprender.

El Dolor de una Pérdida
Hubo un tiempo en que mi sonrisa desapareció, no por una caída ni por una discusión, sino por la pérdida de mis hijos. Dos pequeñas estrellas que iluminaron mi mundo por breve tiempo. Aún siento las cicatrices en mi corazón, invisibles, pero profundas.

De ellos, quiero hablarles, en especial de mi segunda hija, una princesa que nunca llegó a este mundo. Me dijeron que fue una elección de la naturaleza, pero en mi interior, siento que fue algo más. Fue una decisión tomada por alguien que creyó ser más grande que la vida misma. Ese dolor no se va, pero tampoco me detiene. Aprendí que el amor puede ser una fuerza poderosa, pero también traicionera.

El Poder de Reinventarse
La vida sigue adelante, incluso cuando pensamos que no podemos avanzar. Cada día es una oportunidad de reconstruirnos, de desafiar lo establecido y de abrazar el cambio. Este libro no es un manual de autoayuda, es un testimonio de un alma que busca transformar las cicatrices en historias, el dolor en lecciones, y los momentos rotos en piezas de algo nuevo.

Conclusión
El Hoy Muró Ayer es una invitación a reflexionar, a imaginar y a reconstruir. Es un recordatorio de que, aunque el presente sea el eco de un ayer moribundo, siempre podemos mirar al futuro con optimismo. Somos creadores de nuestra historia, y cada día nos ofrece la oportunidad de escribir un nuevo capítulo.

Así que, acompáñame en este viaje. Juntos, descubramos que las cicatrices, las caídas y los momentos de risa nos hacen más humanos y nos preparan para un mañana donde el ayer ya no tenga poder sobre nosotros. Porque, aunque el hoy murió ayer, el mañana siempre estará esperando para ser conquistado.

 
 

Grito en tu Silencio

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