LA IMPORTANCIA DE CONFIAR ENTRE CIERTAS MENTIRAS VERDADERAS


Por siglos, los seres humanos han anhelado alcanzar el don de la sabiduría, esa chispa divina capaz de iluminar las preguntas más oscuras. Algunos la llaman Dios, Buda o Alá, mientras otros la buscan en pactos con lo desconocido, en los rincones sombríos de la existencia. Sin embargo, lo que está por leerse no es más que un ejercicio de reflexión, un pasatiempo para la mente.

En los anales de la historia, han surgido figuras veneradas, consideradas portadoras de dones extraordinarios. Nostradamus, Rasputín, Sara, Débora y Miriam son nombres que resuenan en la memoria colectiva. Desde la India emergen Buda, el Dalai Lama y Bahadur Bomjan, irradiando un aura de sabiduría. Incluso hay quienes caminan en la cuerda floja entre el bien y el mal, como Johann Georg Faust, Giuseppe Tartini o Niccolò Paganini. No podría omitirse a la Santa Muerte, una figura tan venerada como temida, cuyas devociones atraviesan fronteras culturales.

Asimismo, existen grupos que se atribuyen conocimientos superiores y secretos celosamente guardados. Entre las logias destacan los masones, con su enigmática presencia mundial, particularmente en sus ramas Yorkina y Escocesa en México. Dentro de las sectas, nombres como Rajneesh, La Familia Manson y los Davidianos evocan relatos de poder y tragedia, un reflejo de las profundidades humanas.

Pero antes de juzgar, ¿cómo comprender? La lectura de la Biblia y su interpretación son un ejercicio de introspección, una herramienta para discernir cómo lo oscuro a menudo se disfraza de luz.

Permíteme compartir una pincelada de mi experiencia personal. Creí entender el mundo en el que crecí, pero descubrí que bajo su superficie se esconden corrientes insospechadas. Tropecé con una logia que amalgama lo pagano, lo satánico, lo wiccano y lo católico en un sistema de reglas destinado a evitar el mal. No cualquiera entra en su círculo: ellos te eligen, como una brisa que acaricia solo a quienes están listos para sentirla.

Tal vez hayas leído mis publicaciones en redes sociales, esas invitaciones que parecen un simple juego de palabras. Son llaves para abrir puertas, pistas para explorar la confianza oculta entre las mentiras disfrazadas de verdad. Lo revelo aquí, no por vanidad, sino porque nuevas tácticas han surgido y mi intención es compartir lo aprendido. Algunos sospecharán que esto es sólo curiosidad.

No busco dinero, solo confianza. Curiosamente, la desconfianza revela a quienes no tienen nada que aportar; esos se descartan solos, como hojas secas arrastradas por el viento. En esencia, el arte está en leer entre líneas, en resistir el impulso de emitir juicios apresurados sin conocer la verdad.

Al final, espero que estas palabras hayan despertado en ti una chispa de reflexión sobre la confianza y el engaño. A veces, es mejor ser considerado un ingenuo entre los sabios que creer una mentira y convertirse en el objeto de su burla. La discreción es un tesoro que pocos valoran.

Pero dime, ¿qué pensarías si te revelara toda mi vida? Si me uniera a este juego de confesarlo todo, ¿qué decidirías creer? ¿Cuánto de lo que escribo es verdad y cuánto una ficción cuidadosamente hilada? Reflexiona, cuestiona, desentraña el velo que cubre las palabras.

¡Gracias por leer y reflexionar!

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